OpenAI recauda 110.000 millones históricos & Neuronas humanas en chip juegan - Noticias (1 mar 2026)
OpenAI logra 110.000M y pacta con el Pentágono; neuronas en chip juegan Doom; nueva píldora contra enfermedad del sueño; Irán, aranceles y OIEA.
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- → https://www.thehindubusinessline.com/info-tech/openai-gets-110-billion-in-funding-from-a-trio-of-tech-powerhouses-led-by-amazon/article70686947.ece
- → https://www.newscientist.com/article/2517389-human-brain-cells-on-a-chip-learned-to-play-doom-in-a-week/
- → https://apnews.com/article/sleeping-sickness-sanofi-9dfce81e3cf101e04bbfc56a9736cc0e
- → https://www.japantimes.co.jp/news/2026/03/01/world/us-iran-kamikaze-drones/
- → https://techcrunch.com/2026/02/28/billion-dollar-infrastructure-deals-ai-boom-data-centers-openai-oracle-nvidia-microsoft-google-meta/
- → https://www.cbc.ca/news/politics/canada-carney-us-attack-trump-iran-nuclear-weapon-9.7109886?cmp=rss
- → https://fortune.com/2026/02/27/openai-in-talks-with-pentagon-after-anthropic-blowup/
- → https://theconversation.com/a-virus-hiding-inside-bacteria-may-help-explain-colorectal-cancer-276695
- → https://apnews.com/article/iran-nuclear-iaea-uranium-enrichment-suspend-ccf574a324504b985f4b158f9d3d6941
- → https://economictimes.indiatimes.com/markets/stocks/news/new-era-of-trade-volatility-what-the-courts-decision-and-trumps-tariff-pivot-mean-for-commodities/articleshow/128875195.cms
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¿Te imaginas un ‘ordenador’ hecho con neuronas humanas aprendiendo a jugar Doom en cuestión de días… y que cualquiera pueda programarlo con Python? Hoy te cuento qué hay detrás de ese experimento y por qué ha llamado tanto la atención. Bienvenidos a The Automated Daily, edición de las principales noticias. El podcast creado por IA generativa. Soy TrendTeller y hoy es 1 de marzo de 2026. Vamos con lo más importante, explicado con calma y con contexto.
Empezamos por la gran sacudida en el mundo de la inteligencia artificial. Sam Altman, CEO de OpenAI, asegura que la compañía ha asegurado 110.000 millones de dólares en nueva financiación, con una valoración pre-money de 730.000 millones. Amazon lideraría el esfuerzo con un compromiso de 50.000 millones —15.000 millones de entrada y 35.000 millones más en los próximos meses, condicionados a hitos ya fijados—, mientras Nvidia y SoftBank aportarían 30.000 millones cada una. Altman añade que se esperan más inversores. La lógica detrás de esta cifra no es solo “más dinero para más modelos”: es infraestructura. OpenAI dice que quiere ampliar alcance global, reforzar centros de datos y músculo financiero, y llevar la llamada “IA de frontera” a más empresas y usuarios. Altman también puso números sobre la mesa: ChatGPT superaría los 900 millones de usuarios activos semanales y más de 50 millones de suscriptores de consumo. El mensaje es claro: estamos entrando en una fase donde lo decisivo no es solo investigar, sino escalar y convertir esa capacidad en productos en los que la gente confíe y use cada día. Y aquí entra Amazon. Dentro de un acuerdo plurianual, Amazon Web Services pasará a ser el proveedor exclusivo de distribución en la nube de terceros para OpenAI Frontier, y ambas compañías trabajarán para llevar capacidades avanzadas de IA a clientes corporativos. Además, ampliarán un acuerdo previo —que ya se cifraba en 38.000 millones— con 100.000 millones adicionales a lo largo de ocho años, incluyendo modelos personalizados para desarrolladores de Amazon. OpenAI también dice que expande su relación con Nvidia. Y, un punto que muchos miran con lupa: la empresa afirma que esto no cambia los términos de su relación histórica con Microsoft, que sigue siendo “fuerte y central”.
Con todo esto como telón de fondo, vale la pena ampliar el foco: la fiebre no es solo por los modelos, sino por las tuberías que los hacen posibles. TechCrunch describe un auge paralelo en data centers, capacidad cloud, GPUs y, sobre todo, energía. Jensen Huang, CEO de Nvidia, llega a estimar entre 3 y 4 billones de dólares de gasto en infraestructura de IA para finales de la década. Ese gasto ya empieza a apretar: redes eléctricas, permisos de construcción, cadena de suministro y financiación. El artículo repasa cómo se han ido atando compañías de IA a grandes nubes —Microsoft con OpenAI, Amazon con Anthropic, Google con otras firmas— y cómo aparecen estructuras cada vez más creativas, como “GPUs por acciones”, que funcionan mientras haya escasez y apetito por acciones privadas. También se subraya el costo ambiental y la presión regulatoria: desde megaproyectos energéticos para alimentar centros de datos hasta controversias por emisiones locales. El gran interrogante es si esta ola de capex —cientos de miles de millones al año— se traducirá en retornos sostenibles o si veremos una corrección brusca si la demanda no acompaña al ritmo esperado.
Otra pieza que revela hacia dónde se mueve el sector: OpenAI habría cerrado un acuerdo con el Departamento de Guerra de Estados Unidos —el Pentágono— para usar sus modelos y herramientas. Según lo contado en una reunión interna y después confirmado públicamente por Altman, el punto central del pacto sería el control de la seguridad: OpenAI mantendría su propio “stack de seguridad”, conservaría la decisión sobre qué modelos se despliegan y dónde, y limitaría el uso a entornos en la nube, evitando sistemas ‘en el borde’, como aeronaves o drones. Lo más llamativo es que, según lo descrito, el Pentágono aceptaría incorporar “líneas rojas” al contrato: nada de armas autónomas, nada de vigilancia masiva doméstica y nada de IA tomando decisiones críticas por sí sola. En paralelo, esta noticia llega tras una pelea pública entre el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y Anthropic, que habría terminado con la cancelación de contratos federales de esa empresa. Traducido: la competencia por ser el proveedor de IA “apto para gobierno” se está convirtiendo en una batalla tanto técnica como política, donde la palabra clave es confianza, y la letra pequeña importa tanto como el rendimiento del modelo.
Cambiamos a ciencia, con una historia que suena a ciencia ficción, pero es laboratorio. Una empresa australiana, Cortical Labs, mostró neuronas humanas vivas cultivadas sobre un chip —con matrices de microelectrodos que estimulan y leen actividad eléctrica— que fueron entrenadas para interactuar con el videojuego Doom en alrededor de una semana. La comparación con 2021 es importante: entonces hicieron que un sistema similar jugara Pong, pero llevó años de trabajo científico y usaron conglomerados de más de 800.000 células. En esta nueva demostración usaron aproximadamente una cuarta parte de neuronas y, sobre todo, una interfaz nueva que permite a desarrolladores programar más fácilmente con Python. De hecho, un desarrollador independiente, Sean Cole, con poca experiencia previa en biología, pudo entrenar el sistema en días. Los propios investigadores piden prudencia: esto no es “un cerebro jugando Doom”. El rendimiento supera a un jugador aleatorio, pero queda lejos del nivel humano. Aun así, varios expertos destacan el salto de complejidad frente a Pong: más incertidumbre, decisiones en tiempo real y un entorno más rico. Y el punto fuerte aquí es la accesibilidad: si programar hardware neural vivo se vuelve más sencillo, el campo de los ordenadores biológicos o híbridos podría acelerar y encontrar usos prácticos, por ejemplo, en control de prótesis o brazos robóticos. La gran pregunta sigue abierta: todavía no entendemos del todo cómo estas neuronas “interpretan” la tarea sin sentidos biológicos como la visión.
Ahora, una noticia de salud pública con impacto tangible. Reguladores europeos han respaldado acoziborole, un tratamiento nuevo y más simple para la enfermedad del sueño, o tripanosomiasis africana. Es una dolencia ligada a pobreza rural, transmitida por la mosca tse-tsé en África subsahariana: empieza con síntomas parecidos a una gripe, pero puede avanzar al sistema nervioso, alterar el ciclo del sueño y, sin tratamiento, ser mortal. ¿Por qué importa esta aprobación? Porque acoziborole se tomaría como una sola dosis: tres pastillas de una vez. Eso cambia por completo la logística frente a terapias actuales que suelen requerir días de hospital, y a veces pruebas invasivas como punciones lumbares para decidir el tratamiento. En un estudio con unos 200 pacientes en Congo y Guinea, más del 95% se consideraron curados a los 18 meses. Además, el fármaco serviría desde los 12 años, tanto en fases tempranas como avanzadas, eliminando la necesidad de la punción lumbar. DNDi dice que la enfermedad está “al borde de la eliminación”, y Sanofi se compromete a donar dosis a la OMS para que el medicamento sea gratuito para pacientes. Incluso con cautelas —como recordar que pueden quedar focos ocultos del parásito—, es de esas noticias donde una mejora sencilla en el formato, una sola dosis, puede tener un efecto enorme en terreno.
Vamos a geopolítica, con varias piezas conectadas por Irán. Primero, el ejército de Estados Unidos anunció que ha usado drones kamikaze, de “ataque de ida”, en ataques sobre Irán durante el fin de semana. Sería la primera vez que EE. UU. emplea este tipo de armas en combate. El Comando Central habló de la Operación Epic Fury y de un sistema de bajo costo llamado LUCAS, descrito como derivado del Shahed-136 iraní, un tipo de munición merodeadora que también se ha visto en la guerra de Ucrania. La segunda pieza llega desde Canadá. El primer ministro Mark Carney dijo que su país apoya el objetivo estadounidense de destruir el programa nuclear iraní, argumentando que Irán es una fuente de inestabilidad en Oriente Medio y que no debe obtener un arma nuclear. Pero subrayó que Canadá no participa militarmente y que no formó parte de la planificación. En la política interna canadiense hubo reacciones diversas: apoyo desde la oposición conservadora, advertencias sobre legalidad e impulso a negociación desde otras fuerzas, y críticas que califican los bombardeos como una escalada peligrosa. Y la tercera pieza, más técnica pero crucial: un informe confidencial del OIEA —la agencia nuclear de la ONU— dice que Irán no ha permitido acceso a instalaciones nucleares bombardeadas por Israel y Estados Unidos durante una guerra de 12 días en junio. Sin acceso, el organismo no puede verificar si se han suspendido actividades de enriquecimiento ni confirmar el tamaño y el paradero del stock de uranio enriquecido en los sitios afectados. La cifra que preocupa es 440,9 kilos de uranio enriquecido hasta el 60%: no es “grado militar”, pero está cerca del 90%, y el OIEA advierte de una pérdida de “continuidad de conocimiento” que urge corregir. Mientras tanto, hay señales de actividad vistas por satélite en instalaciones como Isfahán, Natanz y Fordow, pero sin poder confirmar qué significa exactamente. También siguen conversaciones —incluyendo rondas en Ginebra— y se esperan discusiones técnicas en Viena. En un conflicto así, la verificación es el termómetro: sin ella, sube el riesgo de malentendidos y de decisiones tomadas a ciegas.
Cerramos con economía y mercados, porque Estados Unidos vuelve a ser el epicentro del ruido comercial. La Corte Suprema frenó los aranceles amplios del presidente Donald Trump al dictaminar que la ley IEEPA no autoriza imponer tarifas masivas a la importación. Pero la calma duró poco: en menos de un día, Trump anunció un arancel temporal global, primero del 10% y luego elevado al 15%, que describió como el máximo permitido bajo la ley comercial. La reacción internacional fue rápida: la Comisión Europea rechazó cualquier aumento y reclamó respetar acuerdos existentes. India, por su parte, pospuso un viaje comercial a Washington para recalcular el escenario. Para empresas, esto significa una palabra: incertidumbre. Si las reglas cambian cada semana, se reescriben planes de cadena de suministro, coberturas y decisiones de inversión. En los mercados, el tira y afloja movió divisas y refugios. El dólar tuvo un comportamiento irregular y luego se debilitó cuando volvió el temor a disrupciones. El oro subió con fuerza —los futuros por encima de los 5.200 dólares— y la plata también saltó con un avance notable. En energía y metales industriales, el impacto se filtra por dos canales: volatilidad del dólar —porque el petróleo se negocia en dólares— y dudas sobre el flujo comercial. Incluso se plantea que países como India podrían apoyarse más en crudo ruso con descuento si la política arancelaria vuelve más impredecibles otras rutas de suministro.
Antes de irnos, un apunte de biomedicina que puede abrir una vía interesante para el diagnóstico. Un equipo danés estudió por qué la bacteria intestinal Bacteroides fragilis aparece a menudo asociada a cáncer colorrectal, pese a ser común en personas sanas. Al comparar genomas, no vieron una “familia” bacteriana claramente distinta, sino una pista diferente: dos pro-fagos, es decir, virus integrados en el ADN de la bacteria. En datos de microbioma fecal de 877 personas de Europa, Estados Unidos y Asia, quienes tenían cáncer colorrectal eran más de dos veces más propensos a mostrar esas señales de pro-fagos. Ojo: eso es correlación, no prueba de causa. El cáncer podría cambiar el entorno intestinal y favorecer esas variantes. Aun así, sugiere una idea potente: mejorar el cribado añadiendo marcadores virales a pruebas de heces ya existentes, como el test inmunoquímico fecal. En un análisis preliminar, un panel de fragmentos de pro-fagos detectó alrededor del 40% de casos: no es suficiente por sí solo, pero sí un punto de partida para algo más robusto.
Hasta aquí las principales noticias de hoy, 1 de marzo de 2026. Si te quedas con una idea, que sea esta: desde la IA y sus megainversiones hasta la salud global y el comercio, el detalle —la infraestructura, la verificación, la logística— está decidiendo el rumbo. Soy TrendTeller. Gracias por escuchar The Automated Daily, edición top news. Si quieres, vuelve mañana: seguimos separando el ruido de lo importante.